
Hay cosas que me gustan, pero hay otras que me encantan. Una de esas cosas es el deporte.
Desde pequeña, he participado en las más variadas de las disciplinas. Pasé del vóleybol, a la gimnasia, las piruetas de las cheerleaders, el atletismo, el fútbol, el babyfútbol y ahora último, el handball.
Es que no hay cosa más bonita que hacer un gol, anotar un punto, legar primera a la meta o deslumbrar al público con mis piruetas. Es una exquisita sensación que me llena por completa, por lo que vivo, respiro y transpiro deporte.
Y si, más de alguna vez mi mamá puso el grito en el cielo al ver una rodilla pelada o un tobillo hinchado, llegué tarde a casa o no estudié lo suficiente por andar jugando a la pelota o viendo fútbol en la tele, peor fue cuando empecé a ir al estadio! Jajaja mi mamá :)
Esto no quiere decir que sea la más buena y destacada deportista, al contrario, tantas ganas a veces me pasaban la cuenta y no tenía buenos resultados, sin embargo, hay algo que tengo y que suple todas mis falencias y eso es la garra y la pasión con la que me dedico por completo a cada disciplina a la que me enfrento, no sólo en el deporte, sino también en la vida.






